Presidente del Eurogrogrupo se compromete a reformar la zona euro

El flamante presidente del Eurogrupo, el portugués Mário Centeno, se comprometió este viernes a seguir reformando la zona euro con “profunda determinación”, durante una ceremonia en París en la que asumió el cargo de manos de su antecesor, el holandés Jeroen Dijsselbloem.

“La ventana de oportunidad que tenemos actualmente, tanto política como económica, debería aprovecharse para completar (las reformas) de las instituciones de la zona del euro”, dijo el ministro de Finanzas portugués en una breve ceremonia en la embajada de su país en la capital francesa.

Centeno citó entre las reformas la “unión bancaria, la unión de los mercados de capitales y las discusiones sobre la política presupuestaria” y dijo estar “profundamente motivado” para llevar a cabo su mandato de dos años y medio, después de haber sido elegido en diciembre presidente del Eurogrupo.

“Hemos salido de la crisis, pero debemos admitir que el trabajo no está terminado”, advirtió, y subrayó la importancia de “satisfacer las expectativas de nuestros ciudadanos y construir una zona euro más robusta y resistente”.

Por su parte, Dijsselbloem dio la bienvenida a su sucesor, quien dijo “tiene un fuerte apoyo dentro del Eurogrupo para seguir avanzando en las reformas y la modernización de la zona del euro”.

El holandés, que dejó el cargo tras dos mandatos, le entregó simbólicamente la “campana del Eurogrupo”, que utilizaba para marcar la apertura de las sesiones.

Este cargo es uno de los más escuchados en la UE junto a los presidentes de la Eurocámara, de la Comisión y del Consejo Europeos (todos en manos de los conservadores) y de la jefa de la diplomacia europea (socialdemócrata).

La elección de este profesor de Economía de 51 años representa un éxito para Portugal, uno de los países europeos más afectados por la crisis de la deuda, llegando a recibir un préstamo de 78.000 millones de euros de la UE y del Fondo Monetario Internacional en 2011 y que ya llegó a controlar su gasto público como exigía Bruselas. AFP